foto del blog http://blogs.que.es/mis-escritos-/
En el
cuartel de Loyola
lloraba un pobre soldado
porque añoraba su tierra
y quería venirse pa bajo
"Dime
dios mío que he hecho
pa que me hayas castigao
arrancándome
de mi Málaga
donde yo tengo a mi novia,
a mi
familia y mi trabajo"
Animábanle
sus colegas
ofreciéndole tabaco
y llevándole de ronda
por las tabernas del barrio
Le enseñaron los verdes montes
que rodean la Bella Easo;
pero no había manera,
él
prefería ver, aunque árido,
a su Monte Coronado
Mostráronle la belleza
de la playa
de La Concha
y el
dijo: Para ver conchas,
prefiero
la de mi novia.
Y
envuelto en las brumas del vino,
tambaleándose, pero muy tieso
y con las mejillas sonrosadas,
el
chaval fue a ver a su cabo
para
exigirle, así de pasada
ver la Malagueta, la Manquita
y el Gibralfaro,
y la playas soleadas
con sus
bikinis y tangas
y sus
espetos de pescado.
Tomar vino con
tapas en el Pimpi
ver los partidos en la Rosaleda,
cagarse en los muertos del árbitro
cuando
los otros los puntos se llevan,
y escuchar cante flamenco
en la
peña de Juan Breva.
El
oficial, tan bondadoso
como lo
puede ser un cabo,
a dos
meses de guardias
y otro
limpiando letrinas
condenó
al pobre soldado.
Otra razón más para odiar
al Ejército, a la mili,
y a sus malditos cabos.




















