miércoles, 23 de diciembre de 2015

SUEÑOS


Pensaba siempre con rubias de  ojos azules
en noches serenas  de sueños agitados
hasta que descubrí por qué eran morenas
las mujeres que Julio Romero ha pintado.

Mirarme en la profundidad de sus ojos
misteriosos. Temblar, quizás de miedo
a dejar de ser yo y perderme en el intento
Contemplar el contraste de la blanca piel
de su cuerpo y el azabache de sus vellos,
las sinuosas dunas de su deseado cuerpo,
y la ternura de su espalda reclamando besos.

Pero esta noche pasada ha sido  otra mujer
la que ha vivido en mi sueño: Era pelirroja,
ojos color  miel, de un brillo intenso,
mirada franca, soñadora, boca de ensueño.
Blanca su piel cobrizo y ensortijado su pelo
Su espalda poblada de diminutas pecas,
¡había tantas como estrellas en el cielo!


Y yo, curioso, recorrí ese cuerpo
de valles y quebradas, que cubrí de besos
¡Ah, si fueran así las dunas de los desiertos!
Tan suaves, tan delicadas, tan  húmedas...
¡Me convertiría en Tuareg al momento!

Y entre dos dunas doradas hallé un lucero
que iluminó mi noche, calentó mi invierno
Era sin duda  el gran tesoro de  los cuentos



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