¡Nueve meses ya desde que te fuiste, Amor Hernández!
Son muchos días de ausencia...
Cada día, yo pienso en ti,
mi querida amiga poeta,
como piensa en la lluvia
feliz, la sedienta tierra.
Ya no escribes ni comentas
cual lápiz roto en la mesa
Con lo bien que escribías tú
¡Eras excelente poeta!
Preocupaba tu entereza
azotada por el viento
como el junco en la rivera.
No descansabas, pensabas...
joven gacela bebiendo
a quien el lobo atacaba.
© Juan Pan García.