martes, 20 de marzo de 2018

XVIII ENCUENTRO DE POETAS EN RED, BADAJOZ, DEL 16 AL 18 DE MARZO 2018




"Más todo pasa, todo pasaaaará
y nada queda, nada queeeedará
solo se encuentra la feliiiicidad
cuando se prende el corazón. "

Y la verdad es que el Encuentro que esperaba con ansia y temor a perdérmelo ha pasado como el viento que hacía temblar las persianas del hotel en que me hospedaba, tras acariciar nuestras almas como besaba nuestros rostros la llovizna que a Carmen y a mí nos acompañaba mientras cogidos del brazo paseábamos por las calles de Badajoz 

Y tal como dice la canción de Mat Monro, queda de ese evento, la felicidad prendida en mi corazón desde que reencontré a tan buen@s amig@s y compartí con ell@s abrazos y besos, poemas, manteles y libros.

Queda también grabado para siempre en mi memoria, en Internet y en el disco duro de mi ordenador las imágenes de sus bonitas calles, sus iglesias, el castillo, sus parques y monumentos; la amabilidad de sus gentes, la exquisita gastronomía extremeña y el detalle que tuvieron las nubes, que cesaron de derramar sus lágrimas a mi llegada a medio día del viernes para permitirme visitar el centro histórico y hacer las fotos, así como en la tarde del sábado para poder pasear con mi carmen por un bonito parque, caminando sin destino hasta que el hambre nos detuvo frente al restaurante "La Esquina", donde disfrutamos de una exquisita comida.

Y qué decir de la cena de gala del sábado noche, en el restaurante del lujoso Hotel Río, donde conocí a nuevos poetas que se convirtieron en nuevos amigos, además de pasar un rato divertido cenando con los más veteranos del grupo Poetas de Red. ¡Hasta el taxi resultó entretenido! La verdad es que yo iba a gustito.

Y ya el domingo por la mañana, tras desayunar café con churros en un bar cercano y ajustar la cuenta en recepción, nos dirigimos a Zafra. Al vernos salir de Badajoz, las nubes se emocionaron y a duras penas podían contener su llanto, sus lágrimas se asomaban a mi parabrisas como queriéndome besar, detalle que me llegó muy hondo. Yo es que siempre he sido un sentimental, y eso, a veces, me ha hecho llorar.

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