viernes, 12 de junio de 2015

LA NINFÓMANA


¿Como era ella cuando la conocí?
Llegó a mi con su cándida sonrisa,
para mi alma fue dulce y suave brisa
y poco a poco en su aura me perdí

Mis oídos alegraban sus risas,
con su imagen vibraba mi sentir,
sin ella yo me sentía morir,
es templo de amor y sacerdotisa

Pero fue cruel y duro el descubrir
su  pensamiento tan cruel y egoísta:
no me quiso, fui uno más en su lista

Carece de apegos, me dijo a mí.
 Deja cadáveres por donde pisa
 ¡Y predica amor desde su atril!


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